Para hacer frente a toda esta complejidad, muchas empresas están acelerando la implantación de tecnología. La visibilidad, la analítica avanzada y la digitalización documental se perciben cada vez como más importantes para anticiparse a interrupciones y para gestionar cadenas de suministro sometidas a más requisitos.
El informe recoge datos muy ilustrativos: un 58% utiliza analítica en su cadena de suministro, un 54% emplea herramientas de visibilidad y un 43% integra un TMS en sus operaciones. Además, un 40% explora soluciones basadas en inteligencia artificial o blockchain para tareas de clasificación, compliance o auditoría documental. Sin embargo, solo un 7% monitoriza cambios arancelarios en tiempo real, lo que deja a muchas organizaciones sin capacidad para anticipar variaciones regulatorias que pueden afectar seriamente a los costes y los plazos.
La tecnología no elimina la complejidad, pero permite gestionarla mejor. La visibilidad en tiempo real ayuda a detectar retrasos antes de que comprometan una entrega. La analítica permite prever congestiones o interrupciones en frontera. Y la digitalización documental reduce errores y acelera procesos que antes requerían múltiples verificaciones manuales. En un entorno como el de 2026, donde los cambios pueden producirse de manera simultánea en varios mercados, la capacidad para anticiparse y reaccionar es una ventaja competitiva.
El análisis de la OMC y del 2026 Global Trade Report converge en tres prioridades fundamentales para sostener el desarrollo del comercio internacional en el próximo año.